sábado, 25 de diciembre de 2010

ESTUDIAR CON SAN JOSÉ



En diciembre de 2007 tuve que ir a estudiar con San José. Ese año mis hijas estaban por los 5 y 6 años y el niño Jesús les trajo un par de muñecas Barbies, ropa y un multijuego con escalera, ajedrez, damas chinas y parqués. Encontraron los regalos al lado de la cama, en la mañana del 25, y sus caras eran una sola sorpresa. No podían creer el milagro. Estaban estupefactas al ver que, por arte de magia, esos regalos estaban allí sin que ellas se dieran cuenta.

Luego de rasgar con curiosidad los papeles, ver las muñecas y el resto de juguetes comenzaron las preguntas capciosas: ¿Cómo habían llegado los regalos hasta allí? ¿Por dónde había entrado el niño Jesús? ¿el papá abrió la puerta?

Para cada pregunta tenía una respuesta más pirata que Jack Sparrow. Y más de una vez me atraganté con esas historias, con miedo a quedar como un mentiroso. Pero no. Todo me lo creyeron. Absolutemente todo. Los ojos les brillaban con cada historia y yo me las quería comer a picos ante tanta inocencia y credulidad.

Cuando Abril, la niña mayor, se detuvo en la tarjeta del regalo me dijo:

―Papá, el niño Jesús tiene tu misma letra.

Sin tener una improvisación a la mano, le dije que me dejara ver la targeta.

―¡Uy sí, es como mi letra! ―le dije mientras pensaba en algo

No sabía qué inventar cuando sin pensarlo, por puro reflejo dije:― lo que pasa es yo estudié con San José, con el papá del niño Jesús ― y apreté nalga.

Esto bastó para que dejara de mirarme. Respiré profundo y le di severo pico.
Pensé en el tiempo que les quedaba para conservar la fantasía. Muy pronto algún primo, amigo, conocido, les contaría toda la verdad.

1 comentario:

Lalu dijo...

qué hermosua de post. Muy lindas tus niñas también.

BALLESTEROS

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