lunes, 25 de enero de 2010

MANÍAS DE KAPUSCINSKI

Ryszard Kazimierz Kapuscinski nació en Polonia en 1932 y falleció en la capital del país, Varsovia, en 2007.

El periodista Gay Talese es un mero carpintero cuando se lo pone al lado de Ryszard Kapuscinski. Kapuscinski es más que un reportero. Kapuscinski es un intelectual que trabajó para agencias de noticias. Gay Talese es un señor vanidoso y le recordaremos por su perfil a Frank Sinatra y otros pocos más. Sus libros están atados al Periodismo Literario, allí está su originalidad, pero hasta ahí no más. Kapuscinski, por el contrario, tiene de todo: cuento, novela, ensayo, política, opinión, sociología, filosofía, historia, etc. Para Kapuscinski el periodismo era tan sólo un instrumento más dentro de su caja de herramientas. A un periodista del común, por poner un ejemplo, le es imprescindible remarcar la nota con una cifra estadística. Kapuscinki, por poner un ejemplo, en su libro Ébano, donde hace radiografía profunda al mundo africano, no utiliza ningún tipo de cifra ni estadística para explicar lo que sucede en el continente perdido.

Ryszard Kazimierz Kapuscinski nació en Polonia en 1932 y falleció en la capital del país, Varsovia, en 2007. Agudo observador de la realidad, fue reconocido mundialmente por sus crónicas, reportajes y libros sobre la actualidad mundial. Como periodista viajó por el mundo cubriendo las guerras y revoluciones más importantes del siglo XX en América, Asia y África. Kapuscinski fue un reportero de guerra.

Moleskin®32 extrajo algunas notas de la entrevista que Kapuscinski le dio al periodista peruano, y editor de la revista Etiqueta Negra, Julio Villanueva Chang, en marzo de 2001. La entrevista se titula El abc del señor K y en ella Kapuscinski cuenta sus primeras lecturas.
Las cursivas son de Moleskin®32.

“A mi esposa no le escribo cartas ni la llamo por teléfono cuando estoy trabajando. ―contesta Kapuscinski― Hay que viajar solo, aprender un idioma, involucrarse con la gente y no puedes estar pensando en tu familia”.

“Kapuscinski habla y lee en siete idiomas, en su vagabundo afán por intentar descifrar este mundo”.

“El señor K es la prueba viviente de que leer y escribir no es más que un aprendizaje de estar solo”.

“El señor K escribe sus libros a mano y nunca los corrige”.

“Kapuscinski no tiene e-mail. Dice que no necesita Internet”.

“Kapuscinski se rehúsa a usar la computadora”.

“Desde el principio, el señor K. rechazó esa división entre el escritor y el reportero”.

“En nuestra tradición literaria ―contesta Kapuscinski hablando de la tradición en Europa Oriental―, no tenemos esta distinción que hay en América Latina entre la crónica y el reportaje. Entonces nunca pensé en si quería ser escritor o si quería ser periodista. Cuando me sentaba, no pensaba en que iba a escribir una novela o un reportaje o un ensayo. Yo sólo quería escribir bien”.

“No se puede escribir ahora cualquier libro. Ahora escribir un libro debe ser una protesta”, dijo en su taller de México, como uno de los últimos dinamiteros de las fronteras de género.

“Sus últimos consejos fueron leer, leer y leer”.

“Los periodistas se preocupan en cómo escribir más que en aprender a leer”.

“Para escribir Ebano, Kapuscinski dice haber devorado una biblioteca de doscientos libros sobre asuntos africanos. No he sido un lector de placer sino de oficio”

“A veces me preguntan qué libro influyó más en mi prosa ―contesta Kapuscinski― y yo tengo que decir que ninguno, porque no puedo decir si alguien ha escrito antes de esa manera. Tuve que inventar una nueva prosa”.

“Los críticos, desconcertados, han bautizado su estilo como faction o con el aparatoso nombre de creative non fiction. Pero Kapuscinski sólo escribe como Kapuscinski.”

“Un editor moderno eliminaría la mitad de todas sus novelas ―contesta Kapuscinski hablando de Dostoiesvki― por esa tendencia de hablar, hablar, hablar. Pero de repente, llegas a una página y hallas cosas geniales. Esa era su forma de escribir. En literatura, si mantienes el mismo nivel durante todo el tiempo, te haces ilegible. Hay que poner adentro un poco de kitsch, para reforzar luego el mensaje”. “La altura asfixia y de vez en cuando hay que descender para encontrar un respiro”.

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