miércoles, 15 de junio de 2011

PERIODISMO CÍNICO, William Sanders Paley

William S. Paley tuvo que abandonar San Francisco, e instalarse en New York, para gozar con la libertad de opinar lo que le venía en gana. Sus descaradas columnas de opinión levantaban odios y aplausos, pero aún así prefirió dejar de recibir amenazas, sobre todo de grupos feministas en su domicilio, y se marchó al otro lado de la costa.

Lo mismo le sucedió al escritor colombiano Fernando Vallejo quien, para tener la libertad de aconsejar el asesinato del presidente de Colombia y acusar a María Auxiliadora de amparar a los peligrosos sicarios de Medellín, tuvo que dejar el país y esconderse en México. Si Vallejo no hubiera dejado Colombia, sus propios paisanos lo hubieran linchado sin piedad, caso parecido al de Paley.

La especialidad de este excéntrico periodista gringo fue, lo que el mismo llamó, “Periodismo cínico”. Un género que el legendario reportero Ryszard Kapuscinski atacó con vehemencia, denunciando la procacidad de los periodistas en un libro titulado “Este oficio no es de cínicos”. Como buen guasón, a William S. Paley le importó un pepino lo que dijera Kapuscinski, pues sabía, como lo sabe cualquier editor comercial, que un reportero exitoso es ante todo un buen mentiroso…, como ya se demostró que también lo fue Kapuscinski.

En sus crónicas y columnas de opinión, Paley mezclaba sin piedad la defensa de la mentira y la desvergüenza. De ese peligroso coctel nació el nombre de su precario género que, aunque era divertido y provocador, no prosperó debido a su inconsistencia.

Luego de una ardua pesquisa, aquí se reproduce una de las columnas de Paley. No sobra decir que sus opiniones no se toman en serio, pues Paley era sobre todo un pesado bromista. Subimos la columna al blog como una pieza de colección del Periodismo Cínico.

PREFIERO UNA NOVIA HERMOSA

Por William S. Paley
Es muy crudo decirlo, pero siempre ha sido más conveniente tener una novia hermosa que una novia fea. Haga el ejercicio y piense en esto: Un sujeto se le pierde a la novia por un fin de semana. No contesta el teléfono y no se sabe dónde está metido. Ni siquiera en la casa de la madre dan una razón y lo más grave: no se sabe con quién está. La novia está desesperada. Sufre, se preocupa, no duerme ni come pensado en el paradero de su novio y en la posible aventura de fin de semana. El sujeto no aparece el sábado, ni el domingo y finalmente se deja ver la cara el lunes: unas extraordinarias ojeras y un apestoso aliento a licor.

El primer escenario es el siguiente: la novia es una adorable criatura. ¿Qué hace una princesa en estos casos cuando, por fin, descubre la cara de su novio?
El segundo escenario es: la novia es una mujer muy fea. ¿Qué hace ella cuando por fin el sujeto aparece el lunes con cara de fiesta?

En ambos casos, si los sujetos desean continuar con la relación, hay que inventar una mentira y justificar la evaporación del fin de semana. La diferencia entre una y otra historia está en la calidad de la mentira. Con la novia hermosa hay que esforzarse y ser creativo con la eficiencia de la invención, con la novia fea no hay que hacer mucho esfuerzo.

Cuando el sujeto aparece el lunes con cara de fiesta esto es lo que sucede:
Con la novia bonita. Ella enfurece, sulfura hasta el delirio, lo acusa de traición y sin pensarlo dos veces lo manda a comer en el balde del perro y termina definitivamente su relación. La chica solicita el cambio de jugador: alza en brazos ese tablerito de los jueces en el futbol. Sale el 3, entra el 4. Porque además ya tiene el suplente calentando.

El novio de esta mujer tendrá que llevar al límite su imaginación y creatividad. Sacará de la manga las historias más extraordinarias, y creíbles, para explicar su misteriosa desaparición. Y a lo mejor tenga éxito, siempre y cuando trabaje duro.

Con la novia fea: Ella se enoja, deja de hablarle tres días, no contesta al teléfono, y al jueves olvida el asunto y finalmente lo perdona. En adelante, la novia fea lleva unos fabulosos cuernos el resto de la vida. El novio de esta mujer sabe que con cualquier excusa, por boba que sea, saldrá redimido.

¿Por qué sucede esta desproporcionada reacción? ¿Por qué con las mujeres bonitas hay que esforzarse en la creatividad mientras que con las mujeres feas no?
Sencillo, por la cantidad de pretendientes. Toda relación amorosa está en función de la cantidad de gavilanes que giren en torno a la mujer. Si hay docenas de gavilanes, espabílate. Si el cielo está despejado, relájate.

De este sencillo ejemplo podemos extraer la primera desventaja de las novias feas: la pérdida de la creatividad.

El novio de la fea no tiene que esforzarse demasiado porque sabe que será perdonado. Este sujeto no tiene que usar su ingenio. Con el tiempo y lentamente, esta falta de imaginación para mentir va trascendiendo fronteras e impregnando terrenos in-imaginados. El novio de mujer fea va perdiendo vitalidad, y si pierde vitalidad pierde vigor, fortaleza, energía, brío, combustión. En definitiva, un hombre así, sin creatividad es un soquete llevado al carajo. Un triste ser aburrido, insufrible y flojo. El novio de una mujer fea termina sus días desinteresado por la vida, porque no sabe crear ficciones.

Por eso los novios de las mujeres hermosas son creativos, dinámicos y excelentes mentirosos. Tienen bastante claro que para llegar a meter la pata, tienen que mantener aceitado un arsenal de justificaciones que los defiendan. Si no es así: salga el 3 y entre el 4. Todo está en función de los gavilanes.

Pero sigamos. Ya nos pusimos de acuerdo: el novio de una mujer fea no es creativo ni sabe decir mentiras, es un sujeto mortalmente sincero. Sabe que siempre será perdonado. Y todos sabemos que la sinceridad es enemiga acérrima de todo tipo de convivencia social. La mentira es una herramienta natural de supervivencia. Esta es la segunda desventaja de tener novias feas: ser abierto y franco.

Al novio de una fea le importa poco decir la verdad. Cuando dice la verdad, el novio de una mujer fea se devuelve al periodo de la niñez, de la ingenuidad, porque los niños siempre dicen la verdad y por eso los niños están más locos que cuerdos. Pero un adulto actuando como niño resulta sumamente indiscreto y neurótico. Ha perdido la vergüenza. Junto con la vergüenza pierde el carácter, la gallardía y finalmente se vuelve un cínico, un insolente, pues un insolente siempre dice la verdad. Como el Periodismo Cínico. En otras palabras, la desventaja de las novias feas es perder el garbo, la gentileza y el donaire para improvisar una buena mentira.

Por eso si usted tiene en su vida el noble objetivo de ser un buen mentiroso, o lo que es lo mismo, llegar a ser un buen reportero, trabaje duro para tener una novia hermosa. Lo digo porque con ella usted siempre tendrá lugar para entrenarse y mantener en forma el músculo de las ficciones y así poder vender sus historias al editor.

Como decía anteriormente, en general, las novias feas desarrollan la capacidad del perdón, esa cosa rara que nos pedía Jesús el Cristo: la indulgencia. Y ¿de dónde nace esta capacidad de tolerancia? Ya se lo dije: todo está en función de los gavilanes.

Las mujeres feas perdonan a sus parejas -los pedos bajo las cobijas- las uñas largas y mugrosas, el mal olor en los pies, la barba larga y la tasa meada del baño. Estas demostraciones de amor, tolerancia y grave sicopatía, nunca son practicadas por las mujeres hermosas: si una mujer hermosa se mete en la ducha y encuentra en el jabón un pelo púbico grueso y enroscado, saldrá furiosa con la toalla en el cuerpo, empacará su maleta y volverá donde la mamá. Salga el 3 y entre el 4.

Las feas saben que si no perdonan los desplantes se quedarán solas el resto de la vida o por lo menos un buen periodo de tiempo, y la soledad nunca es buena consejera.
Todo está en función de los gavilanes. Las bellas mujeres poseen una seguridad que carecen las feas: muy pronto un galán consolará el desamor y limpiará sus lágrimas en la oscuridad de una taberna o en un tour a San Diego.

Y viene la tercera desventaja: la inseguridad de las feas influye en la inseguridad de los novios. Por eso hay que tener novias hermosas: para impregnarse de su valor y seguridad.

Vamos con otro ejemplo: Digamos que usted tiene una novia fea y se van juntos a una fiesta con los amigos. Uno de los efectos más claros es que sus amigos en la fiesta no calibrarán constantemente a su novia. Esto aparentemente es una ventaja porque no hay nada más incómodo que soportar a los amigos clavando el ojo en el culo de mi novia. Otra aparente ventaja es que, debido a su falta de belleza, los amigos la tratarán con cariño sincero sin esa galantería interesada e hipócrita que normalmente ellos utilizan si uno tiene una novia bonita, inteligente y tetona.

Pero no te engañes, amigo, porque en realidad resulta más conveniente que tus amigos miren las tetas de tu novia. Míralo así: Esfuérzate para que tus amigos se mueran por tu novia y quieran robártela. Este es un punto a favor de tu prestigio. Oscar Wilde lo demostró: “el indicador para medir nuestro éxito en la sociedad es la envidia que despertamos.” Por eso, si quieres ser exitoso, pártete la espalda para que los amigos te envidien, es decir, conquístate una mujer linda, inteligente, pero eso sí, con un buen trasero.

De lo anterior se puede concluir la desventaja más grave de las novias feas y es que: los amigos no quieran robarte la novia. Métete esto en la cabeza: Si nadie te envidia, si nadie te engaña, si nadie te estafa, ni te roban, ni te mienten, si nadie te desvalija es porque no tienes nada qué perder. Eres un inútil, un perdido, un fracasado y nadie quiere ser un fracasado en la vida.

Por eso es que tener novia fea tiene tantas desventajas. Pregúntemelo a mí, que sé tanto del asunto.

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