jueves, 14 de abril de 2011

EL TUNEL, ERNESTO SÁBATO


Ernesto Sábato es un monstruo de la literatura latinoamericana, 2011 cumple 100 años y MOLESKINE®32 realizó una selección de frases con un propósito: antojar a sus lectores para leerse El túnel y si aceptan el reto, meterle el diente a la novela Sobre héroes y tumbas, un clásico de la literatura latinoamericana.

En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, creemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.”

"Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas".

"La memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza".

“...y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.”

Nos sentamos sobre la roca y durante mucho tiempo estuvimos en silencio, oyendo el furioso batir de las olas abajo, sintiendo en nuestros rostros las partículas de espuma que a veces alcanzaban hasta lo alto del acantilado. [...] El mar se había ido transformando en un oscuro monstruo. Pronto, la oscuridad fue total y el rumor de las olas allá abajo adquirió sombría atracción”

"La vida aparece a la luz de este razonamiento como una larga pesadilla, de la que sin embargo uno puede liberarse con la muerte, que seria, así, una especie de despertar. Pero despertar ¿a qué? Esa irresolución de arrojarse a la nada absoluta y eterna me ha detenido en todos los proyectos de suicidio"

Generalmente, esa sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos; mi soledad no me asusta, es casi olímpica.”

"...Un sordo deseo de precipitarme sobre ella, y destrozarla con las uñas y apretar su cuello hasta ahogarla, y arrojarla al mar iba creciendo dentro de mí...".

"Por un instante, su mirada se ablandó y pareció ofrecerme un puente, pero sentí que era un puente transitorio y frágil colgado sobre un abismo".

“¿Hasta qué punto se puede decir que la mirada de un ser humano es algo físico?... la mirada es un elemento espiritual”

A veces me pregunto por qué la realidad ha de ser simple. Mi experiencia me ha enseñado que, por el contrario, casi nunca lo es y que cuando hay algo que aparece extraordinariamente claro, una acción que al parecer obedece a una causa sencilla, casi siempre hay debajo móviles más complejos.”

"Pero no sé qué ganará con verme, hago mal a todos los que se me acercan".

"Si alguna vez sospecho que me has engañando, te mataré como a un perro...".

"Maria reconocer mi torpeza y mi crueldad. ¡Cuántas veces esta maldita división de mi conciencia ha sido la culpable de hechos atroces! Mientras que una parte me lleva a tomar una hermosa actitud, la otra denuncia el fraude, la hipocresía y la falsa generosidad; mientras que una me lleva a insultar a un ser humano, la otra se conduele de él y me acusa a mí mismo de lo que denuncio en otros; mientras una me hace ver la belleza del mundo, la otra me enseña la fealdad y la ridiculez de todo sentimiento de felicidad."

"Estábamos en la cama con esa prostituta cuando de pronto se me ocurrió una idea tremenda: la expresión de aquella rumana se parecía a una expresión que había observado alguna vez en María. '¡Puta!', le grité enloquecido, apartándome con asco. Claro que es una puta".

"María y la prostituta han tenido una expresión semejante: la prostituta simulaba placer; María, pues, simulaba placer; María es una prostituta".

"Tenía que dejarme guiar únicamente por la lógica; debía llevar sin temor, hasta las últimas consecuencias, las frases sospechosas, los gestos, los silencios equívocos de María".

"Qué implacable, qué fría, qué inmunda bestia puede haber agazapada en el corazón de la mujer más frágil".


En 1938, cuando sumaba 27 años, Ernesto Sábato era ya un doctor en Física de la Universidad de la Plata en Argentina. Viajó a París y trabajó en el prestigioso laboratorio de los Curie para estudiar la radiación y las partículas materiales que se propagan a través del espacio.

En Francia estuvo en contacto con los surrealistas quienes, menos mal, le torcieron la vida y la visión del mundo. Le enseñaron a adentrarse en los territorios más oscuros del arte apoyándose en el lenguaje del inconsciente y en los métodos del psicoanálisis. El contacto con los surrealistas es vital en la vida de Sábato.


De regreso a su país, dictó cátedra en la universidad Nacional de Buenos Aires y muy pronto se hartó de la ciencia. Renunció y se retiró durante un año para escribir Uno y el universo (1945), una colección de artículos políticos y filosóficos.


Lo que más molesta a Sábato es la moral neutral de la ciencia heredada del siglo XIX. Esta desconfianza en la ciencia le llevó a investigar sobre las posibilidades que ofrecería la literatura para analizar problemas existenciales; el fruto de esa reflexión fue la novela El túnel (1948).

Sinopsis: El narrador describe una historia de amor y muerte en la que muestra la soledad del individuo contemporáneo. A Sábato le interesa reflexionar sobre la locura, comprender el motivo por el cual el protagonista mata a la mujer que ama y que es su única vía de salvación.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

psicótico,bipolar,paranoico,obsesivo,calculador,aislado, egoista,solitario,celoso,iracundo,desesperado y asesino.

Anónimo dijo...

simplemente una gran obra para leer en los momentos de continuidad en nuestras momentanias vidas pues estas no siempre estaran siempre se van..cuan agua escurridiza...
atte:Erika G.C..

BALLESTEROS

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